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ARTICULOS COMENTARIOS PENTATEUCO COMENTARIOS JOB COMENTARIOS SALMOS JESUS F.A.Q. ACERCA DE |
Las calamidades de Job Una enseñanza bastante difundida, y errónea, es que todo irá de maravilla cuando eres cristiano. Digo que es erroneo porque no es algo definido, depende de la voluntad y misericordia de Dios. Job es uno de los personajes de la Biblia que ha podido apreciar esta realidad en ambos extremos. El texto empieza describiendo la vida de Job en tiempos del favor de Dios. Job logró ser una persona integra, recta, temeroso de Dios y apartado del mal. Bueno, tenia hijos e hijas, o sea una bonita familia, con varios criados y mucho ganado. Al parecer, sus hijos no tomaban mucho en cuenta que la base de su bienestar era Dios, de modo que hacian banquetes periodicamente, y luego de eso Job mandaba a que los santificaran. Job era un padre que cuidaba de sus hijos, pues hacia lo anterior diciendo "Quizá habrán blasfemado contra Dios en sus corazones". Sucede pues, que un día Satanás se presentó ante Dios, despues de rodear la tierra y andar por ella. Dios le preguntó si habia considerado a su siervo Job, por su integridad; a lo cual Satanás respondió astutamente, para incitarlo a destruir a Job: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? (o sea, gratuitamente). Es interesante la respuesta de Satanás, pues nos indica una de las maneras con la cual nos engaña: cambia nuestra forma de ver la realidad, ver algo donde no hay, o dudar de la confianza en los demás, en especial a Dios. Siguiendo la historia, vemos que Job fue visitado con una serie de calamidades, la muerte de sus hijos, la destrucción de su ganado, el asesinato de sus siervos, etc. Ciertamente es ya bastante duro uno o dos, y ante todo esto, Job rompe sus vestidos y, ante toda expectativa, se postró en el suelo y adoró. Y uno se pregunta ¿por qué hizo eso y no culpó a Dios? y justamente eso demuestra como de alguna forma somos engañados. Porque a pesar de la calamidad, Job no transtornó lo que era la realidad, y dijo unas palabras muy ciertas: "Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Johová dió, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito". La clave en lo que dijo está en "Jehová dio ...y Jehová quitó". ¿Por qué muchos nos olvidamos de la primera parte, y solo tenemos en mente de que "Jehová quitó"?. Mas la perversidad de Satanás es grande, y no quedará satisfecho con que a pesar de que Job fue quitado de sus bienes, permaneció íntegro, porque lo que quería era justamente que Job blasfemara contra Dios. Por lo cual otra vez se presenta a Dios y le dice que es la carne y el hueso lo que logrará que Job blasfeme contra Dios, pues sostiene que el hombre es así, que tiene su vida por encima de todo. Realmente se pued apreciar el esfuerzo que hace Satanás de tratar que Job blasfeme contra Dios, porque la sarna maligna con la que lo hirió fue a lo largo de todo el cuerpo, desde la planta del pie hasta la coronilla. En este punto Job ya vive en la desgracia, sentado sobre ceniza, rascandose con un tiesto. Y por si no fuera poco, su mujer es usada por el Maligno para incitarlo a maldecir a Dios y morir de una vez. Yo me pregunto ¿cuántos hombres hay, que todo lo que tengan lo consideren menos importante que Dios?¿Será eso como una puerta desconocida para muchos, que lleva a un tesoro inimaginable? Pues Job aun por encima de su esposa tiene a Dios, y le dice que habló como cualquier mujer fatua, y recalca su posición "¿Qué?¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?". Job tenia tres amigos: Elifaz, Bildad y Zofar, los cuales visitaron a Job luego de escuchar de todos los males que le había acontecido. ¿Cuan grande había sido la desdicha de Job, y su miseria, para que el texto biblico describa "Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo"? A mi no me cabe duda de que Job se encontraba en la peor de las desgracias, que infundia en las personas que lo vieran una pena asoladora. Y efectivamente, los amigos de Job no pudieron hacer más que sentarse junto a él por siete días y siete noches, sin decir palabra alguna, porque veían que si dolor era muy grande.
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